— Efectos adversos

Efectos adversos frecuentes y su manejo

Nueve efectos adversos, cada uno con lo mismo: por qué ocurre, cuánto ocurre y con qué fármaco, y qué hacer. El manejo va con su nivel de evidencia, no con su popularidad.

Para quién es. Estudiantes de medicina, médicos generales y residentes de psiquiatría. Unos 40 minutos de lectura seguida, o dos si vienes a mirar una cosa.

Qué encontrarás que no está en otros sitios. Los tratamientos que no funcionan. El ginkgo biloba para la disfunción sexual, la vitamina E para la discinesia tardía establecida, el propranolol para la acatisia: los tres se enseñan como si funcionaran y los tres tienen ensayos que dicen otra cosa. Están aquí con sus cifras.

Lo que no vas a encontrar. Cifras sin fuente. Cuando un dato no está publicado o no lo pudimos verificar, se dice que falta en vez de rellenarlo con lo que suena razonable.

Cómo leer las cifras de esta página. Casi todas vienen de metaanálisis en red, que comparan fármacos que nunca se enfrentaron en un mismo ensayo. Son la mejor evidencia disponible y aun así sus propios autores califican la confianza de baja o muy baja en la mayoría de las comparaciones. Una diferencia de dos puestos en un ranking no es una diferencia clínica.

1Hiperprolactinemia

Por qué ocurre

La dopamina inhibe de forma continua la secreción de prolactina actuando sobre los receptores D2 de los lactotropos hipofisarios. Bloquear el D2 quita ese freno. La clave anatómica es que la hipófisis está fuera de la barrera hematoencefálica: el efecto antipsicótico es central y el prolactinémico es periférico, así que se disocian. Los fármacos que penetran peor en el cerebro —amisulprida, sulpirida, risperidona— alcanzan más ocupación D2 hipofisaria a dosis terapéuticas y suben más la prolactina.1

La hipótesis de disociación rápida explica una parte —clozapina y quetiapina se sueltan rápido del receptor— pero no basta: amisulprida y haloperidol también se disocian rápido y son de los que más suben la prolactina. El aripiprazol no la eleva porque su agonismo parcial mantiene una activación basal del D2 hipofisario.1

El umbral está dentro de la ventana terapéutica, y ese es el problema. En el estudio más grande (n = 481) el umbral de hiperprolactinemia fue del 73 % de ocupación D2 estriatal, con puntos de corte por fármaco de 68–70 % para risperidona, 77 % para olanzapina y 55 % para ziprasidona. La ventana terapéutica es 65–80 %. Es decir: para muchos pacientes no hay una dosis que trate sin subir la prolactina.1

Cuánto, y con qué fármaco

Cambio de prolactina frente a placebo · los dos extremos
Clozapinasolo 2 ensayos pequeños−77,05 ng/ml
Paliperidonala que más sube+48,51 ng/ml

−90 ng/ml+60 ng/ml

Metaanálisis en red de 90 estudios y 21 569 participantes.2 El valor de la clozapina no debe leerse como efecto terapéutico: los propios autores advierten que puede ser un artefacto estadístico por valores atípicos, porque solo hubo dos ensayos pequeños. La heterogeneidad fue alta justo para prolactina.

Los ocho fármacos con elevación significativa frente a placebo, en ese mismo metaanálisis, son olanzapina, asenapina, lurasidona, sertindol, haloperidol, amisulprida, risperidona y paliperidona, en un rango de +4,47 a +48,51 ng/ml.2 La presencia de la lurasidona ahí es contraintuitiva y conviene no esconderla.

Prevalencia de hiperprolactinemia por fármaco, en estudios individuales
FármacoPrevalenciaDetalle
Risperidona oral72–100 %73,8 % en el ECA más grande con datos de prolactina (n = 555, primer episodio). A 2 mg/día ya está por encima del límite: 76,1 ng/ml en mujeres.
Amisulprida41,9–85,7 %A 50 mg/día, prolactina media de 113 ng/ml.
Paliperidona palmitato38,8 %Análisis agrupado de 10 ECA, 3 173 pacientes.
Olanzapina6–60 %Dosis-dependiente.
Quetiapina0–29 %Elevaciones transitorias a las 2–3 h que se normalizan en 24 h.
Clozapina5–11 %Duplica la prolactina de forma transitoria 1–5 h tras la dosis.
Aripiprazol3,1–9 %De novo, de forma consistente entre estudios.

Todas de la misma revisión.1 Cuidado al compararlas entre sí: los puntos de corte de los ensayos van de 11 a 50 ng/ml, así que parte de la diferencia entre filas es de definición, no de fármaco.

En niños y adolescentes es peor. Metaanálisis en red de 5 ECA y 989 pacientes pediátricos: risperidona 4–6 mg/día sube la prolactina +55,06 ng/ml (IC 95 % 40,53–69,58).3

Ocupación D2 a la que aparece hiperprolactinemia, sobre la ventana terapéutica
Ziprasidonaumbral propio55 %
Risperidonaumbral propio68–70 %
Olanzapinaumbral propio77 %
Umbral globaln = 481, todos los fármacos73 %

0 % de ocupación D2100 %

Las dos líneas verdes marcan la ventana terapéutica, 65–80 % de ocupación D2. Los cuatro umbrales caen dentro de ella o por debajo.1 Eso es lo que hay que leer en la figura: para muchos pacientes no existe una dosis que trate sin subir la prolactina. No es un efecto de sobredosis, es el precio de la dosis eficaz.

Qué consecuencias tiene

  • Menstruales y mamarias. Oligomenorrea o amenorrea en ~45 % de las mujeres con antipsicóticos convencionales; galactorrea ~19 %.4
  • Óseas. Densidad mineral ósea más baja en psicosis que en controles: columna lumbar SMD −0,95 (IC 95 % −1,23 a −0,66), cadera −0,53. Una mayor proporción de hiperprolactinemia modera esa pérdida.5 No hay cifra de riesgo de fractura atribuible a la hiperprolactinemia.Existe el dato de densidad ósea, pero no un estudio que traduzca eso a fracturas en esta población. La etiología es multifactorial —tabaquismo, sedentarismo— y no está controlada.
  • Sexuales — con más cautela de la que se suele tener. La evidencia que atribuye la disfunción sexual a la prolactina es contradictoria e inconcluyente; «es altamente improbable que la elevación de prolactina sea la única causa». Dato que lo enmarca: ya hay disfunción sexual en ~50 % de las personas en riesgo ultra-alto de psicosis, antes de tomar ningún antipsicótico.1
  • Cáncer de mama. Existe una asociación epidemiológica prolactina–cáncer de mama, pero la causalidad no está establecida y la mayoría de estudios en pacientes tratados no encontraron riesgo aumentado. La prudencia razonable —no la evidencia— aconseja evitar fármacos prolactinémicos con antecedente personal o familiar fuerte.1

Cuándo dejar de culpar al fármaco y buscar un prolactinoma. Los prolactinomas son la causa más frecuente de prolactina > 100 ng/ml. En un paciente con antipsicótico, cifras > 95–118 ng/ml obligan a considerar tumor hipofisario, y > 200 ng/ml casi siempre indican adenoma. Aviso: hay tumores que crecen sin subir la prolactina, así que vigilar solo la cifra no descarta una masa.1 Con amenorrea de un año o más, el estudio incluye densitometría.4

Manejo

  1. Metaanálisis Añadir aripiprazol a dosis baja

    Es la estrategia con más evidencia, y con diferencia. Metaanálisis de 5 ECA y 639 pacientes: normalización de la prolactina en el 79,1 %, diferencia de riesgo frente a placebo 0,76 (IC 95 % 0,67–0,85).6 Otro metaanálisis en red de 62 ECA y 5 550 participantes sitúa el aripiprazol a menos de 5 mg/día como lo más eficaz de nueve estrategias comparadas: −65,52 ng/ml frente a placebo.7 Una revisión sistemática lo dice sin rodeos: «en términos de niveles de evidencia, añadir aripiprazol es la primera opción a considerar».8

    Dos matices que cambian la práctica. Primero: 5 mg/día basta; por encima de 15 mg hay más sedación, insomnio y cefalea sin más eficacia.6 Segundo: funciona bien contra la hiperprolactinemia por risperidona y olanzapina, pero es menos eficaz contra la de las benzamidas —amisulprida, sulpirida—.1 Y una advertencia de procedencia: 19 de los 21 estudios de uno de los metaanálisis son de China continental.9

  2. Estudios abiertos Cambiar a aripiprazol

    En 23 mujeres con hiperprolactinemia sintomática por risperidona o sulpirida, la prolactina bajó de 97,0 a 27,2 ng/ml durante la combinación y a 12,2 ng/ml al completar el cambio. En un estudio abierto de 269 pacientes, la prolactina volvió a rango normal en una semana.1 No son ensayos aleatorizados: la revisión sistemática identificó 9 estudios de cambio y no pudo metaanalizarlos.8

  3. Sin ensayo Reducir la dosis

    Tiene fundamento: el umbral de hiperprolactinemia está en el borde inferior de la ventana terapéutica, «lo que subraya la necesidad de usar la dosis más baja posible».1 Pero no hay ningún ECA de reducción de dosis con la prolactina como desenlace.Es la estrategia que más se hace y la que menos se ha estudiado. Se recomienda por fisiopatología, no por ensayo.

  4. Insuficiente Cabergolina o bromocriptina

    La revisión sistemática más completa encontró solo 6 estudios —3 de cabergolina, 2 de bromocriptina, 1 de terguride— y no pudo hacer metaanálisis.8 Esta página no da cifras de eficacia ni de seguridad para los agonistas dopaminérgicos aquí.No hay datos agrupados, y el riesgo teórico que más importa —exacerbar la psicosis— tampoco está cuantificado en las fuentes revisadas.

2Disfunciones sexuales

Por qué ocurre, y por qué «disfunción sexual» es demasiado grueso

No es un efecto, son cuatro dominios que se afectan por vías distintas: deseo, excitación o erección, orgasmo o eyaculación, y la disfunción sexual persistente tras suspender el ISRS. Los cuestionarios validados los miden por separado —el PRSexDQ-SALSEX y el CSFQ-14— y esa separación importa, porque una estrategia puede arreglar uno y no tocar los otros.

En antidepresivos, el riesgo es claramente mayor con ISRS e IRSN, menor con tricíclicos salvo la clomipramina, y mínimo con moclobemida, agomelatina, reboxetina y bupropión.10 En antipsicóticos, los tres factores considerados más relevantes son el antagonismo dopaminérgico postsináptico, la elevación de prolactina y el bloqueo α1.11

El mapa «5-HT2A → anorgasmia, α1 → eyaculación, óxido nítrico → erección» no se publica aquí.Es el esquema que circula en los manuales, pero no encontramos una fuente primaria que lo sostenga con datos. Lo que sí está sostenido es la ventaja de los bloqueadores 5-HT2 sobre los ISRS puros, y que los inhibidores de la PDE-5 funcionan en la disfunción eréctil por ISRS —lo que apoya indirectamente una vía periférica de óxido nítrico—.

Si no preguntas, no existe. En 119 pacientes, la pregunta directa detectó disfunción sexual en el 41 %; dejar que el paciente lo mencionara espontáneamente, en el 6 % (p < 0,001). Y no se atenúa con el tiempo de tratamiento.12

Cuánto, y con qué fármaco

Incidencia de disfunción sexual con antidepresivos, en pacientes con función sexual previa normal
FármacoIncidencian
Citalopram72,7 %48/66
Paroxetina70,7 %147/208
Venlafaxina67,3 %37/55
Sertralina62,9 %100/159
Fluvoxamina62,3 %48/77
Fluoxetina57,7 %161/279
Mirtazapina24,4 %12/49
Nefazodona8,0 %4/50
Moclobemida3,9 %1/26
Global59,1 %604/1 022

Estudio prospectivo multicéntrico de 1 022 ambulatorios.13 Ojo con leer estas cifras como efecto del fármaco: es un estudio abierto, no aleatorizado y sin brazo placebo, así que incluyen la disfunción sexual que produce la propia depresión —presente en ≈70 % de los pacientes con depresión mayor al inicio—.14

Lo que sí compara contra placebo es el metaanálisis de Serretti. Los fármacos con disfunción sexual significativamente mayor que placebo, en orden decreciente: sertralina, venlafaxina, citalopram, paroxetina, fluoxetina, imipramina, fenelzina, duloxetina, escitalopram y fluvoxamina, en un rango global de 25,8 % a 80,3 %. Y los que no se diferenciaron de placebo: agomelatina, amineptina, bupropión, moclobemida, mirtazapina y nefazodona.15

No damos las cifras por molécula de ese metaanálisis, solo el orden y el rango.Los porcentajes individuales están en el texto completo, que no pudimos verificar. Publicar valores intermedios inventados a partir de un rango sería exactamente lo que esta página no hace. Y no damos ninguna cifra para trazodona ni para los antipsicóticos por molécula.La trazodona no aparece en ninguna de las dos fuentes cuantitativas. De los antipsicóticos solo tenemos el orden cualitativo: alto con risperidona y los clásicos, más bajo con clozapina, olanzapina, quetiapina y aripiprazol.
Incidencia de disfunción sexual por antidepresivo, en función sexual previa normal
Citalopram72,7 %
Paroxetina70,7 %
Venlafaxina67,3 %
Sertralina62,9 %
Fluvoxamina62,3 %
Fluoxetina57,7 %
Mirtazapina24,4 %
Nefazodona8,0 %
Moclobemida3,9 %
Globallos 1 022 pacientes59,1 %

0 % de los tratados100 %

Mismo estudio prospectivo de 1 022 ambulatorios de la tabla anterior.13 La figura no es un ranking de culpabilidad: sin brazo placebo, cada barra incluye la disfunción sexual que produce la propia depresión, presente en cerca del 70 % de los pacientes al inicio.14

Manejo

La fuente de referencia es la revisión Cochrane de 23 ECA y 1 886 personas, cuya conclusión es que «la evidencia actualmente disponible es más bien limitada».16

  1. Cochrane · ECA Sildenafilo en hombres

    Lo mejor sostenido de todo el apartado. En el ECA original, 54,5 % (24/44) de los tratados frente a 4,4 % (2/45) con placebo estaban «mucho o muchísimo mejor» (p < 0,001).17 Cochrane lo confirma en el índice IIEF: lograr la erección +1,04 puntos (IC 95 % 0,65–1,44) y mantenerla +1,18 (0,78–1,59) —un punto equivale a pasar de «a veces» a «la mayoría de las veces»—.16 Con tadalafilo, un único ECA de 54 participantes: RR 11,50 (3,03–43,67).

  2. ECA, con desacuerdo Sildenafilo en mujeres

    Aquí las fuentes discrepan y hay que decirlo. El ECA de 98 mujeres premenopáusicas fue positivo: diferencia media de 0,8 puntos (IC 95 % 0,6–1,0; p = 0,001) en la escala de función sexual.18 Pero Cochrane concluye que «para las mujeres sigue siendo incierto si el sildenafilo es más eficaz que placebo», y apunta a datos no publicados.16

  3. Cochrane · depende de la dosis Añadir bupropión

    150 mg dos veces al día: SMD 1,60 (IC 95 % 1,40–1,81) en 3 estudios. 150 mg una vez al día: RR 0,62 (0,09–4,41), sin diferencia.16 Y un matiz que se pierde al citar solo el metaanálisis: en el ECA original de 42 pacientes el desenlace global no fue significativo; solo mejoraron el deseo autorreportado y la frecuencia de actividad sexual (p = 0,024).19 El efecto es de dominio, no global.

  4. ECA cabeza a cabeza Cambiar a vortioxetina

    447 adultos con depresión bien tratada y disfunción sexual emergente, cambiados a vortioxetina o a escitalopram durante 8 semanas: mejoría del CSFQ-14 de 8,8 frente a 6,6 (p = 0,013), con superioridad en 4 de 5 dimensiones y en las 3 fases.20 Nota de transparencia: los primeros cuatro autores trabajan en el fabricante.

  5. Contradictorio Buspirona

    Se enseña como opción; la evidencia está partida. A favor: en un análisis de un ECA de 117 pacientes, ~58 % de los tratados con buspirona mejoraron frente a ~30 % con placebo —pero la disfunción sexual no era el desenlace primario, el ensayo se diseñó para eficacia antidepresiva—.21 En contra: el ECA diseñado específicamente para esto, en 57 mujeres, concluye que «ni la buspirona ni la amantadina fueron más eficaces que placebo».22

  6. No funciona Ginkgo biloba

    Dos ECA independientes, negativos. El primero, doble ciego con 37 pacientes: «no hubo diferencia estadísticamente significativa respecto al placebo en las semanas 2, 4 y 8», y los autores escriben que su estudio no replicó el hallazgo positivo previo.23 El segundo, triple ciego, 240 mg/día durante 12 semanas: «algunas respuestas individuales espectaculares en ambos grupos, pero ninguna diferencia estadísticamente significativa».24

    La lección que deja va más allá del ginkgo: ambos ensayos vieron mejorar a los dos grupos. En función sexual la respuesta a placebo es enorme, y por eso las series abiertas de cualquier cosa salen positivas.

Cochrane declara además ausencia de ECA para las intervenciones psicológicas, las mecánicas y las «vacaciones farmacológicas», y también para el cambio a los antidepresivos actualmente disponibles con menos efectos sexuales —el único ensayo de cambio usaba nefazodona, que ya no está en el mercado—.16

Disfunción sexual persistente tras ISRS (PSSD)

Existen criterios diagnósticos publicados por consenso desde 2022: disminución de la sensación genital y orgásmica, del deseo y disfunción eréctil, a veces con embotamiento emocional y deterioro cognitivo.25 Se sospecha cuando la disfunción no existía antes del antidepresivo, apareció durante o poco después, y persiste tras la remisión de la depresión y la suspensión del fármaco.10

La única estimación cuantitativa disponible viene de una cohorte retrospectiva de 19 años sobre 12 302 hombres sanos: los antidepresivos serotoninérgicos se asociaron a disfunción eréctil con OR ajustado 3,2 (IC 95 % 2,3–4,4), y el riesgo de PSSD fue de 1 de cada 216 tratados (0,46 %).26 Solo hombres, retrospectiva, y usa la prescripción de inhibidores de la PDE-5 como sustituto de disfunción eréctil —un sustituto que se queda corto con quien no consulta—.

Lo más útil de este apartado es un dato de comunicación, no de farmacología. En una encuesta a 239 personas con PSSD, solo el 12 % había sido advertido de la posibilidad de disfunción sexual al prescribírsele el antidepresivo, y el 59 % calificó el impacto en su calidad de vida de «extremadamente negativo».27 Es una encuesta autoseleccionada en un grupo de apoyo —sirve para describir el impacto, no para estimar frecuencia—, pero el 12 % habla de la consulta, no de la muestra.

De la PSSD no hay incidencia poblacional prospectiva, ni tratamiento con eficacia demostrada, ni fisiopatología establecida.Circulan modelos —desensibilización de 5-HT1A, depleción de alopregnanolona, cambios epigenéticos— y una cifra de persistencia del 74 %. Ninguno se publica aquí: la cifra procede de cohortes ya seleccionadas por tener el síndrome, no de la población tratada, y el mecanismo es hipotético o preclínico.

3Síndrome serotoninérgico

Por qué ocurre

Exceso de actividad serotoninérgica por sobredosis, interacción o polifarmacia. Sternbach lo atribuyó en 1991 a la activación de receptores 5-HT1A en tronco y médula; la literatura posterior implica 5-HT1A y 5-HT2A conjuntamente. Se expresa como una tríada: excitación neuromuscular (clonus, hiperreflexia, mioclonías, rigidez), estimulación autonómica (hipertermia, taquicardia, diaforesis, temblor) y alteración del estado mental.28

No hay estudio humano que cuantifique el peso relativo de 5-HT2A frente a 5-HT1A.La atribución a 5-HT2A viene de modelos animales, donde sus antagonistas previenen la hipertermia y la muerte pero solo a dosis altas. En clínica sigue siendo incierto.

Cómo se diagnostica

Criterios de Hunter frente a criterios de Sternbach, sobre 2 222 ingresos por sobredosis
CriteriosSensibilidadEspecificidad
Hunter84 %97 %
Sternbach75 %96 %

Los siete elementos de Hunter son clonus —inducible, espontáneo u ocular—, agitación, diaforesis, temblor, hiperreflexia, hipertonicidad y temperatura máxima > 38 °C.29 El clonus es el hallazgo más específico. Dos límites que hay que conocer: los criterios de Sternbach salieron de 12 informes y 38 casos, no de una cohorte;30 y los de Hunter solo se han validado en sobredosis, no en toxicidad por interacción a dosis terapéuticas.31

Hunter frente a Sternbach, sobre 2 222 ingresos por sobredosis
Huntersensibilidad84 %
Sternbachsensibilidad75 %
Hunterespecificidad97 %
Sternbachespecificidad96 %

0 %100 %

La diferencia útil está en la sensibilidad: nueve puntos.29 En especificidad son casi iguales, así que el argumento a favor de Hunter no es que descarte mejor, sino que se le escapan menos casos. Con un límite que la figura no puede mostrar: solo se han validado en sobredosis.31

Qué lo desencadena de verdad

El caso de los triptanes con ISRS es el ejemplo canónico de una alerta que no resistió el denominador. En 19 017 pacientes coprescritos, seguidos 30 928 personas-año, el síndrome serotoninérgico definido apareció en 0,6 casos por 10 000 personas-año (IC 95 % 0,0–1,5) —dos casos— y, contando también los posibles, 2,3 por 10 000.32 Los autores concluyen que sus resultados «ponen en duda la validez de la alerta de la FDA y sugieren que debería reconsiderarse».

Lo mismo con el linezolid: en 1 134 ambulatorios mayores de 66 años, la coadministración de antidepresivos no aumentó significativamente el riesgo (diferencia ajustada −1,2 %; IC 95 % −2,9 a 0,5).33

Lo que sí produce toxicidad grave son las combinaciones que actúan en sitios distintos, sobre todo IMAO más un inhibidor de la recaptación de serotonina.28

Sin cifra de riesgo para tramadol, fentanilo ni azul de metileno; y sin cifra de letalidad del síndrome.No hay estudios con denominador para esas tres combinaciones, ni ningún estudio de incidencia poblacional del síndrome. Sternbach ya escribió en 1991 que «la incidencia del síndrome no se conoce», y sigue sin conocerse.

Manejo

No existe ni un solo ECA de ninguna intervención para el síndrome serotoninérgico. Todo lo que sigue es fisiopatología, consenso y series de casos. Decirlo no es una advertencia legal: cambia cuánta confianza merece cada línea.

  1. Consenso Suspender el agente y dar soporte

    Es la piedra angular. La fuente lo dice así: «la piedra angular del tratamiento de los casos graves no está en la administración de un antídoto ni siquiera en el diagnóstico, sino en una reanimación y un soporte precoces y eficaces».31

  2. Consenso Benzodiacepinas

    Recomendadas en toxicidad grave junto con intubación, parálisis y enfriamiento activo; pueden además bajar la tensión arterial en la hipertensión asociada.31 Su recomendación descansa solo en revisiones narrativas: no hay ensayo ni serie comparativa.

  3. No establecida Ciproheptadina

    Una revisión sistemática encontró 12 artículos: 11 reportes de caso y 1 serie, con regímenes muy variables, todos de evidencia muy baja y alto riesgo de sesgo. Conclusión textual: «la eficacia no quedó establecida» y «falta evidencia para apoyar la eficacia de la ciproheptadina o su recomendación en las guías clínicas».34 Es el antídoto que todo el mundo nombra y que nadie ha probado.

  4. Consenso Controlar la hipertermia

    En casos graves: enfriamiento activo, intubación y bloqueo neuromuscular.31 La hipertermia es de origen muscular, no hipotalámica, y de ahí que la parálisis farmacológica sea lo que la corta.

Tres cosas que se enseñan y que aquí no podemos respaldar con fuente: que los antipiréticos no sirven, que la sujeción física empeora el cuadro, y que hay que evitar los antipsicóticos.Las tres son razonamientos fisiopatológicos sensatos y no encontramos estudio que las documente. De hecho, sobre los antipsicóticos la única evidencia recuperada va en sentido contrario: clorpromazina y olanzapina se han ensayado como antagonistas 5-HT2A, con evidencia limitada a reportes de caso. Lo que sí está documentado es lo positivo: en casos graves se usa parálisis farmacológica, no contención mecánica.

4Síndrome neuroléptico maligno

Por qué ocurre

Lo mejor sustentado es lo más simple: exposición reciente a un antagonista dopaminérgico, o retirada de un agonista dopaminérgico. El consenso internacional Delphi lo incorporó como criterio obligatorio.35 Más allá de eso, una revisión que cribó más de 4 000 artículos concluye que «persisten interrogantes sobre la fisiopatología y el tratamiento óptimo».36

La «hipótesis de la reserva dopaminérgica» no se presenta aquí como establecida.No encontramos ninguna fuente que la formule, la contraste o la cuantifique. Se enseña, pero no la pudimos verificar.

Cuánto ocurre — y una cifra que hay que corregir

La cifra de los manuales está entre 5 y 10 veces por debajo. Se repite que el síndrome neuroléptico maligno ocurre en el 0,01–0,02 % de los tratados. El único estudio poblacional disponible —297 647 pacientes con antipsicóticos prescritos— da un riesgo de incidencia del 0,11 %.37

En esa misma cohorte, de 336 casos incidentes murieron 20 (6 %) a 30 días, y solo en un caso el síndrome fue la causa primaria de muerte. La exposición reciente a antipsicótico dio un OR ajustado de 4,77 (IC 95 % 1,95–11,66).

Léase con su diseño: cohorte retrospectiva sobre base de datos administrativa, no vigilancia activa, con posible confusión residual por cuadros médicos agudos de presentación parecida —limitación que reconocen los autores—.

Qué predice la muerte, en un análisis agrupado de 683 reportes de caso:38

Predictores independientes de mortalidad en el síndrome neuroléptico maligno
PredictorOR (IC 95 %)p
No suspender el antipsicótico4,39 (2,14–8,99)< 0,0001
Problemas respiratorios3,54 (1,71–7,32)0,0004
Gravedad de la hipertermia (por unidad)1,30 (1,16–1,46)< 0,0001
Edad (por año)1,05 (1,02–1,07)0,0014

Y lo que NO predijo la muerte, en contra de lo que se espera: ni la generación del antipsicótico —1.ª 8,8 % frente a 2.ª 4,4 %; p = 0,064, no significativo— ni la vía —oral 7,0 % frente a inyectable de acción prolongada 10,1 %; p = 0,24—.38

No afirmamos que los antipsicóticos de segunda generación reduzcan el riesgo de síndrome neuroléptico maligno.No encontramos ninguna fuente que compare tasas de incidencia entre generaciones. Se dice que la mortalidad ha bajado en 30 años y se atribuye al reconocimiento precoz, pero es una afirmación de revisión narrativa sin cifras comparativas.
Riesgo de incidencia del síndrome neuroléptico maligno
Cifra de los manualessin estudio que la sostenga0,01–0,02 %
Único estudio poblacional297 647 pacientes0,11 %

0 %0,12 % de los tratados

Entre cinco y diez veces por debajo. La cifra medida sale de una cohorte poblacional; la de los manuales se repite sin fuente localizable.37 Sigue siendo raro: el cambio es de «rarísimo» a «raro», no a «frecuente». De 336 casos incidentes murieron 20 a 30 días, y el síndrome fue la causa primaria en uno.

Manejo

Todo el tratamiento específico del síndrome neuroléptico maligno se apoya en series y reportes de caso. No hay un solo ECA. La guía de consenso lo reconoce: «los ensayos clínicos fueron poco frecuentes, y las recomendaciones de esta guía se basan principalmente en estudios observacionales pequeños, series de casos y reportes de caso».39

El análisis sistemático de 405 reportes de caso comparó las tres opciones específicas contra el cuidado sintomático:40

Dantroleno, bromocriptina y TEC frente a cuidado sintomático
ComparaciónResultado globalSolo en casos graves
DantrolenoSin diferencia significativaMortalidad significativamente menor con terapia específica y con TEC (p = 0,018); la TEC tuvo la mortalidad más baja. En casos leves y moderados, sin diferencia.
BromocriptinaSin diferencia significativa
TECSin diferencia significativa

Conclusión textual de los autores: «no se encontró una superioridad global de la terapia específica del síndrome neuroléptico maligno».40 Lo que sí tiene respaldo, y el más fuerte de todo el apartado, es suspender el antipsicótico: no hacerlo multiplica por 4,39 el riesgo de muerte.

  • Lorazepam y benzodiacepinas. Recomendadas por consenso y por la guía BAP. Sin ningún estudio comparativo; no se evaluaron como brazo independiente en el análisis de 405 casos.39
  • Amantadina. Aparece como opción en revisiones, sin ninguna cifra de eficacia.Hueco puro: no hay dato que reportar, solo mención.
  • Dosis, vías y duración de dantroleno, bromocriptina o lorazepam: no se publican aquí.El análisis de 405 casos señala que la información sobre regímenes es inconsistente entre reportes. Dar una pauta concreta sería inventarla.

5Síntomas extrapiramidales

Cuatro cuadros, no uno

Distonía aguda, parkinsonismo, acatisia y discinesia tardía comparten el bloqueo D2 nigroestriado y poco más: distinto momento, distinta fisiopatología y distinto manejo. La ocupación D2 por encima de ~78–80 % es el umbral clásico de aparición de efectos motores, justo por encima de la ventana terapéutica.

Cuánto, y con qué fármaco

Riesgo relativo frente a placebo en el metaanálisis en red de 32 antipsicóticos
DesenlaceDatosRango de riesgo relativo
Uso de antiparkinsonianos136 estudios · 24 911 participantes · 21 de 32 fármacos peores que placebo0,46 clozapina → 6,14 pimozida
Acatisia116 estudios · 25 783 participantes · 20 de 30 fármacos con RR significativo1,95 aripiprazol → 23,81 zuclopentixol

Fuente: metaanálisis en red de 402 estudios y 53 463 participantes.2 Tres advertencias de los propios autores: la certeza de la evidencia fue baja en conjunto; la heterogeneidad fue moderada a alta justamente para el uso de antiparkinsonianos; y el intervalo del zuclopentixol va de 7,41 a 142,86, lo que hace la cifra puntual clínicamente inutilizable. Se excluyeron a priori los estudios de China continental.

Ninguna de las fuentes da prevalencias absolutas por fármaco, solo riesgos relativos frente a placebo.No convertimos riesgos relativos en porcentajes: sería inventar un denominador. La cifra «la acatisia ocurre en 14–35 %» que circula procede de una cita secundaria en la introducción de otro artículo, no de un dato propio.

Discinesia tardía

Incidencia anual

6,5 %

1.ª generación (IC 95 % 5,3–7,8)

Incidencia anual

2,6 %

2.ª generación (IC 95 % 2,0–3,1)

Razón de tasas 0,35 (IC 95 % 0,28–0,45; p < 0,0001), NNT = 20. Y no se explica por dosis altas de los de primera generación: la metarregresión no fue significativa (p = 0,30).41 La prevalencia global es del 25,3 % (IC 95 % 22,7–28,1) en 41 estudios y 11 493 pacientes; 30,0 % con primera generación, 20,7 % con segunda, y solo 7,2 % en quienes nunca estuvieron expuestos a un fármaco de primera generación.42

Una contradicción entre fuentes que conviene enseñar como tal. Un informe de evaluación de tecnologías sanitarias afirma que «la incidencia de discinesia tardía entre quienes toman los antipsicóticos más nuevos no es diferente de la tasa en personas que han usado fármacos de generación antigua a dosis moderadas».43 Esto contradice de frente al metaanálisis de 57 ECA. No hay una sola cifra que enseñar aquí: hay dos, y su desacuerdo.

Discinesia tardía: incidencia anual y prevalencia por generación
Incidencia anual1.ª generación6,5 %
Incidencia anual2.ª generación2,6 %
Prevalencia1.ª generación30,0 %
Prevalencia2.ª generación20,7 %
Prevalencianunca expuesto a 1.ª generación7,2 %

0 %35 %

Incidencia de 57 ECA comparativos;41 prevalencia de 41 estudios y 11 493 pacientes.42 La última barra es la que enseña: quien nunca estuvo expuesto a un fármaco de primera generación tiene 7,2 %, no 20,7 %. Buena parte de la discinesia que se atribuye a los de segunda generación es historia previa. Y hay una fuente que contradice todo esto, en el párrafo de arriba.

Acatisia: lo que se enseña de más

Se repite que la acatisia se asocia a conducta suicida. La revisión sistemática que lo buscó encontró solo 4 estudios elegibles, con calidad global baja y datos insuficientes para hacer análisis estadístico: 2 hallaron una correlación débil y 2 no la respaldaron. Conclusión textual: «la acatisia no puede vincularse de forma fiable a la presencia de conducta suicida».44 Los propios autores siguen recomendando cribar conducta suicida en este grupo, que es lo prudente: ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia, y la afirmación fuerte es la que no se sostiene.

Sin cifra de cuántas veces se confunde la acatisia con agitación o con empeoramiento psicótico.Es un error clínico bien reconocido y no encontramos ningún estudio que lo cuantifique. Se enseña cualitativamente y así se queda.

Manejo de la acatisia

El metaanálisis en red de referencia son 15 ECA doble ciego, 492 participantes, 10 tratamientos.45 Es una base de evidencia pequeña, y eso explica buena parte de lo que sigue.

Tratamientos para la acatisia inducida por antipsicóticos, frente a placebo
TratamientoSMD (IC 95 %)Veredicto
Mirtazapina 15 mg/d−1,20 (−1,83 a −0,58)Significativo
Biperideno 6 mg/d−1,01 (−1,69 a −0,34)Significativo
Vitamina B6 600–1 200 mg/d−0,92 (−1,57 a −0,26)Significativo · mejor perfil de eficacia y tolerancia
Trazodona 50 mg/d−0,84 (−1,54 a −0,14)Significativo
Mianserina 15 mg/d−0,81 (−1,44 a −0,19)Significativo
Propranolol 20 mg/d−0,78 (−1,35 a −0,22)No se confirmó en el análisis de sensibilidad
ClonazepamNo significativo
Ciproheptadina · zolmitriptán · valproatoNo significativos

El propranolol es el tratamiento de la acatisia que todos aprendimos, y es el que peor sostiene la evidencia. Dos fuentes independientes:

La revisión Cochrane de betabloqueantes de acción central encontró 3 ECA con 51 personas en total y una duración máxima de 72 horas. En los dos estudios de 48 horas, nadie alcanzó la remisión completa de la acatisia. Conclusión textual: «no hay datos suficientes para recomendar los betabloqueantes en la acatisia. Estos fármacos son experimentales para este problema».46

Y en el metaanálisis en red de 2024, el propranolol sí alcanzó significación, pero fue uno de los dos únicos fármacos cuyo resultado no se confirmó en los análisis de sensibilidad.45

Benzodiacepinas: dos fuentes que no coinciden. La revisión Cochrane, con 2 ECA y 27 personas en total, encontró reducción de síntomas con clonazepam frente a placebo (RR 0,09; IC 95 % 0,01–0,6) y concluyó que «puede» reducirlos, subrayando la necesidad de ensayos bien diseñados.47 El metaanálisis en red de 2024 no encontró efecto significativo del clonazepam.45

El biperideno compra movimiento a cambio de cognición. Es el segundo tratamiento más eficaz para la acatisia (SMD −1,01), y a la vez la carga anticolinérgica se asocia a la cognición global con r = −0,37 (IC 95 % −0,48 a −0,25) en 40 estudios.48 Lo tranquilizador: es reversible. Retirar el anticolinérgico progresivamente mejoró la memoria de trabajo d = 0,94 (0,63–1,26) y el aprendizaje verbal d = 0,77.

No damos cifras de eficacia ni pautas para la distonía aguda ni para el parkinsonismo farmacológico.Buscamos ECA, metaanálisis y revisiones Cochrane sobre anticolinérgicos parenterales en distonía aguda y sobre anticolinérgicos en parkinsonismo, y no encontramos ninguno. Es de lo más establecido en la práctica y de lo menos estudiado. Los datos del biperideno son para acatisia y no se extrapolan.

Manejo de la discinesia tardía

Inhibidores de VMAT2 en discinesia tardía: resultados de los ensayos pivotales
FármacoDiseñoResultado en la escala AIMS
ValbenazinaECA fase 3, 6 semanas, n = 225−3,2 con 80 mg/d frente a −0,1 con placebo; −1,9 con 40 mg/d
DeutetrabenazinaECA fase 3, 12 semanas, n = 298Diferencia frente a placebo: −1,9 con 36 mg/d (p = 0,001) y −1,8 con 24 mg/d (p = 0,003). 12 mg/d no fue significativo (p = 0,217)

Fuentes: KINECT 3 y AIM-TD.4950 Léanse con tres cosas delante: las diferencias son de 1,8 a 3 puntos AIMS, cuya relevancia clínica es discutible; ninguno de los dos ensayos pasó de 12 semanas; y ambos fueron financiados por el fabricante. Aun así son los únicos con aprobación regulatoria para esta indicación.

Sobre reducir la dosis, cambiar de antipsicótico o suspenderlo, el informe de evaluación más completo —112 estudios, 9 revisiones Cochrane— cierra con una frase que vale la pena leer entera: «los clínicos, los responsables de políticas y las personas con discinesia tardía o en riesgo de ella están poco mejor informados de lo que estaban hace décadas. Ensayos con potencia insuficiente y de calidad limitada fracasan repetidamente en dar respuestas». Su metaanálisis en red fracasó en producir estimaciones interpretables, y los autores piden ensayos de más de 800 participantes.43

6Efectos gastrointestinales

Náusea por ISRS

Es el efecto adverso más frecuente al inicio y el que más abandonos causa en las primeras semanas. Se atribuye a la estimulación de receptores 5-HT3 en el tracto digestivo y en la zona gatillo quimiorreceptora.

Las tres recomendaciones habituales —tomar con comida, escalar despacio, cambiar de fármaco— no se publican aquí como basadas en evidencia.No encontramos ninguna fuente que las haya evaluado para la náusea por ISRS. Son práctica clínica sensata y muy extendida; no son un hallazgo de estudio.

Estreñimiento por clozapina: lo más grave y lo más olvidado

La hipomotilidad gastrointestinal por clozapina mata más que la agranulocitosis. No es una figura retórica; está en las cifras de letalidad de casos:

Letalidad de tres efectos adversos de la clozapina
Efecto adversoIncidenciaLetalidad de casos
Agranulocitosis3,8–8,0 ‰2,2–4,2 %
Hipomotilidad gastrointestinal4–8 ‰15–27,5 %
Cetoacidosis diabética1,2–3,1 ‰20–31 %

La letalidad del íleo ya establecido llega al 43,7 %.51 Es decir, de 5 a 7 veces la de la agranulocitosis, que es lo que monitorizamos cada semana.52

Y es mucho más frecuente de lo que parece cuando se mide en vez de preguntarse. El estreñimiento asociado a clozapina tiene una prevalencia agrupada del 31,2 % (IC 95 % 25,6–37,4), unas tres veces la de otros antipsicóticos (OR 3,02).53 Pero midiendo el tránsito con marcadores radiopacos:

Tiempo de tránsito colónico, medido
Otros antipsicóticos0 % con hipomotilidad23 h
Clozapina80 % con hipomotilidad104,5 h

0 h120 h

Mediana del tiempo de tránsito · p < 0,0001

Estudio transversal con marcadores radiopacos en pacientes hospitalizados.54 La hipomotilidad fue pancolónica y apareció con independencia de sexo, edad, etnia y duración del tratamiento; se correlacionó con la concentración plasmática de clozapina, no con los años de uso. La recomendación de los autores es literal: «se recomienda tratamiento laxante preventivo al iniciar clozapina».

Preguntar al paciente no sirve. Con cápsula de motilidad inalámbrica en 17 pacientes con clozapina sin disfunción digestiva conocida: dismotilidad en alguna región en el 82 %, multirregional en el 59 %, y solo el 18 % con estudio completamente normal. Vaciamiento gástrico retrasado en el 41 %, intestino delgado en el 71 %, colon en el 50 %.55

Dos frases de ese estudio que deberían cambiar la consulta: «el reporte subjetivo de estreñimiento tuvo baja sensibilidad para predecir la dismotilidad» y «el vaciamiento gástrico retrasado había pasado clínicamente desapercibido en todos los participantes».

El riesgo no está al principio: crece con los años. En la farmacovigilancia británica de 1992 a 2017, la letalidad pasó del 3 % en los primeros 4 años de tratamiento al 25 % a los 10–14 años. La dosis no distinguió a los fallecidos de los supervivientes; la duración del tratamiento sí (mediana 11,3 frente a 4,8 años).56 Esto invalida la práctica de vigilar solo al inicio.

Dos datos más de farmacovigilancia que enmarcan el problema. En Australia y Nueva Zelanda, sobre 43 132 personas que iniciaron clozapina, hubo 37 casos graves por 10 000 usuarios y 7 muertes por 10 000, con una letalidad notificada del 18 % — y «pocos» habían recibido laxantes. Los autores denuncian que la información de prescripción de los reguladores no menciona la hipomotilidad y reporta complicaciones digestivas graves a tasas de menos de 1 por 10 000: una diferencia de casi 40 veces.57 Y hay una noticia buena: tras las advertencias reforzadas de 2017 y 2020, las muertes notificadas en Reino Unido bajaron de 15 al año a 4.58 La intervención educativa funcionó, que es la mejor razón para que esto esté en una página como esta.

Letalidad de casos de tres efectos adversos de la clozapina
Agranulocitosislo que se monitoriza cada semana2,2–4,2 %
Hipomotilidad GIlo que no se monitoriza15–27,5 %
Cetoacidosis diabética20–31 %
Íleo ya establecido43,7 %

0 % de los casos50 %

Cada barra es el rango publicado, no un valor puntual.5259 Compárense las dos primeras: la hipomotilidad tiene una incidencia parecida a la de la agranulocitosis y mata de cinco a siete veces más. La agranulocitosis se busca con un hemograma semanal obligatorio; la hipomotilidad, con una pregunta que el paciente responde mal.

Manejo del estreñimiento por clozapina

  1. Estudio pre-post con medición objetiva Laxante profiláctico desde el primer día

    El protocolo de Porirua —docusato más sena, añadiendo macrogol 3350 en casos resistentes— redujo el tránsito colónico mediano de 110 a 62 horas (p = 0,009) y la hipomotilidad grave del 64 % al 21 % (p = 0,031).59 Es un estudio de 14 pacientes, no aleatorizado; los propios autores escriben que «los ensayos controlados aleatorizados son el siguiente paso».

  2. Consenso Evitar anticolinérgicos concomitantes

    «Debe evitarse la coprescripción de fármacos anticolinérgicos en pacientes tratados con clozapina, ya que se asocian a mayor incidencia y letalidad del íleo».51 Choca de frente con el biperideno para la acatisia: en un paciente con clozapina, esa decisión hay que pensarla dos veces.

  3. Estudio pre-post, 1 194 ingresos Alerta automática en la historia clínica

    Una alerta digital de apoyo a la decisión subió la coprescripción de laxante regular en las primeras 24 horas del 67,0 % al 76,1 % y la de cualquier laxante del 87,3 % al 96,5 % (OR 3,49; IC 95 % 2,14–5,84).60

No afirmamos que «el docusato solo no basta», aunque se repita.El protocolo de Porirua usó docusato más sena desde el principio y nunca comparó el docusato en monoterapia contra la combinación. Y no existe ningún ECA de laxantes para la hipomotilidad por clozapina.

Sangrado digestivo por ISRS

Metaanálisis de 15 estudios de casos y controles (n = 393 268) más 4 cohortes: OR 1,66 (IC 95 % 1,44–1,92) con ISRS solo, y OR 4,25 (2,82–6,42) al añadir un AINE. El número necesario para dañar es de 3 177 en población de bajo riesgo y 881 en la de alto riesgo.61 La recomendación de los autores es tan sencilla como difícil de cumplir: comentar ese riesgo con el paciente antes de coprescribir.

7Ganancia de peso

Por qué ocurre

Los mecanismos propuestos combinan 5-HT2C, H1 y muscarínicos M3, pero conviene decir cómo lo presentan las propias fuentes: como hipótesis. Los autores del mayor metaanálisis en red escriben que «los mecanismos centrales y periféricos que subyacen a los efectos de los antipsicóticos sobre los parámetros metabólicos son poco comprendidos».62

Lo que sí tiene datos humanos directos es el componente genético: en un metaanálisis de 46 muestras y 6 700 pacientes, 13 polimorfismos de 9 genes se asocian a la ganancia de peso, con los mayores tamaños de efecto en ADRA2A, DRD2, HTR2C y MC4R.63 El HTR2C es la evidencia humana más directa a favor del eje 5-HT2C.

Cuánto, y con qué fármaco

El que menos

−0,23 kg

Haloperidol (IC 95 % −0,83 a 0,36)

El que más

+3,01 kg

Clozapina (IC 95 % 1,78 a 4,24)

Metaanálisis en red de 100 ECA y 25 952 pacientes, con una duración mediana de solo 6 semanas.62 Esa mediana es la clave para leer la cifra: 3 kg en seis semanas no es el techo, es el principio.

Clasificación cualitativa de los antipsicóticos según ganancia de peso frente a placebo
Sin evidencia de gananciaCon evidencia de ganancia
ziprasidona · haloperidol · flufenazina · aripiprazol · lurasidona · cariprazina · amisulprida · flupentixolbrexpiprazol · risperidona y paliperidona · quetiapina · iloperidona · sertindol · olanzapina · zotepina · clozapina

Advertencia de los autores: la certeza fue baja o muy baja en 140 de 154 comparaciones (91 %), y se detectó sesgo de publicación en la comparación olanzapina frente a placebo.62

No publicamos los kilos fármaco a fármaco, solo los extremos y la clasificación cualitativa.Los valores intermedios con intervalo están en figuras y tablas suplementarias que no pudimos verificar. Interpolar entre los extremos sería inventar.

En antidepresivos la evidencia es de otra naturaleza. No hay metaanálisis en red con kilos por molécula; lo que hay es una cohorte poblacional de 294 719 personas y 1,8 millones de personas-año: la incidencia de ganar ≥ 5 % del peso pasa de 8,1 a 11,2 por 100 personas-año con antidepresivo, con una razón de tasas ajustada de 1,21 (IC 95 % 1,19–1,22) y un NNH de 27 en el segundo año. El riesgo se mantiene al menos 6 años.64 Es una cohorte, no un ensayo, y los autores advierten de confusión residual.

Lo que predice la ganancia a largo plazo no es lo que se cree. En una revisión de 72 factores pronósticos sobre 27 estudios y 4 426 pacientes con primer episodio, ni la edad, ni el sexo, ni el IMC basal predicen la evolución del peso. El único factor con calificación GRADE moderada —la más alta del estudio— es la trayectoria del IMC en las primeras 12 semanas.65

Traducción práctica: la decisión de cambiar de fármaco o de intensificar no se toma mirando al paciente al empezar, sino mirando su curva a las 12 semanas.

Manejo

Intervenciones farmacológicas para la ganancia de peso por antipsicóticos, frente a placebo
IntervenciónDiferencia de pesoEnsayosCerteza
Semaglutida−10,98 kg (−13,33 a −8,62)3Moderada
Liraglutida−5,43 kg (−8,54 a −2,33)2Moderada
Topiramato−3,95 kg (−5,89 a −2,02)5Moderada
Metformina−3,86 kg (−5,02 a −2,70)16Moderada
Exenatida−2,97 kg (−5,83 a −0,11)3Moderada

Metaanálisis en red de 95 estudios, 39 intervenciones y 5 898 pacientes.66 Solo la semaglutida y la metformina lograron un cambio clínicamente significativo (≥ 5 %). La semaglutida gana en magnitud; la metformina tiene cinco veces más ensayos detrás, y eso también es un dato.

Metformina, en detalle

Es la intervención más estudiada y la que mejor resiste la repetición. Siete metaanálisis independientes sitúan el efecto entre −2,93 y −4,03 kg:

Metaanálisis de metformina para la ganancia de peso por antipsicóticos
FuenteDiseñoCambio de peso
Mizuno 201440 ECA, 19 intervenciones−3,17 kg (−4,44 a −1,90)
de Silva 201612 ECA, n = 743−3,27 kg (−4,66 a −1,89); IMC −1,13 kg/m²
Cochrane 202217 ECA, n = 1 388 · prevención−4,03 kg (−5,78 a −2,28) · certeza baja
Peng 202520 estudios, n = 1 070−3,32 kg (−4,57 a −2,07); efecto mantenido 12–24 semanas
Stogios 2026Metaanálisis en red, k = 16−3,86 kg (−5,02 a −2,70) · certeza moderada

La dosis: 750 mg superó a 1 000 mg. En el metaanálisis en red con desglose por dosis, metformina 750 mg más intervención de estilo de vida fue lo más eficaz de todo (−7,5 kg), seguida de topiramato 200 mg (−7 kg) y metformina 750 mg sola (−5,7 kg). La de 1 000 mg quedó en −2,3 kg.67 Contraintuitivo, y por eso conviene decirlo.

Y hace falta tiempo. El tiempo para alcanzar la mitad del efecto máximo es de 45,5 semanas: la metformina no es una intervención de seis semanas.68

¿Profiláctica o de rescate? Es la pregunta clínica más útil y la que peor está respondida. La única metarregresión que compara ambas directamente no encontró diferencia en la magnitud de reducción de peso.67 El ECA que responderá la pregunta —coprescripción de metformina al iniciar clozapina— está en marcha y no tiene resultados publicados que hayamos podido localizar.Solo encontramos el protocolo. Sus propios autores escriben que «no se han publicado ensayos que hayan investigado el efecto de metformina en atenuar la ganancia de peso en el momento del inicio de clozapina».

Metformina más allá del peso

Aquí entran las tres referencias que aportó el autor de este sitio, y conviene leerlas con precisión porque dicen cosas distintas:

  • TRIO-BD, ECA cuádruple ciego de 26 semanas en depresión bipolar resistente con resistencia a la insulina: de 45 pacientes, 11 dejaron de cumplir criterios de resistencia a la insulina —10 con metformina, 1 con placebo (p = 0,0009)— y esos «conversores» mejoraron significativamente en MADRS y funcionamiento global, con tamaños de efecto grandes.69 El matiz metodológico manda: la comparación principal es conversores frente a no conversores, que es un subgrupo definido después de la aleatorización, no metformina frente a placebo. Los autores lo llaman «estudio preliminar» y piden replicación.
  • Cohorte del UK Biobank, 11 379 personas con diabetes tipo 2: el uso de metformina se asoció a menor riesgo de depresión (HR 0,771; IC 95 % 0,649–0,916). Para prevenir un caso de depresión por cada 1 000 pacientes hacen falta 8,3 meses de tratamiento.70 Es una cohorte con ponderación por propensión, no un ensayo.
  • Revisión narrativa del papel de la metformina en enfermedad neuropsiquiátrica: propone efectos neuroinmunes, neuroplásticos y antioxidantes, pero es explícita en que «la mejor evidencia de beneficio clínico es a través de sus efectos hipoglucemiantes», y que los otros mecanismos están menos respaldados.71

Sobre cognición y síntomas, un metaanálisis de 12 estudios encontró una tendencia positiva a 24 semanas que no alcanza significación (DME −0,40; IC 95 % −0,82 a 0,01), y un estudio reportó empeoramiento de la memoria verbal a favor del placebo.72

Cambiar de antipsicótico: funciona, y tiene precio

En el ECA CAMP, 215 pacientes con IMC ≥ 27 y colesterol no-HDL ≥ 130 mg/dl fueron aleatorizados a cambiar a aripiprazol o a mantener su antipsicótico durante 24 semanas. El cambio bajó el colesterol no-HDL 20,2 frente a 10,8 mg/dl, produjo 2,9 kg más de pérdida de peso y bajó los triglicéridos 32,7 mg/dl. Pero la discontinuación del antipsicótico asignado fue del 43,9 % frente al 24,5 %: casi el doble.73 Todos los participantes de ambos brazos estaban además en un programa conductual de dieta y ejercicio.

No hay metaanálisis de intervención en estilo de vida para la ganancia de peso por antipsicóticos con cifras en kilos.Los metaanálisis en red afirman que las intervenciones no farmacológicas reducen el peso significativamente, pero no publican las cifras agrupadas. Lo único cuantificado es su efecto aditivo: metformina 750 mg sola −5,7 kg, con estilo de vida −7,5 kg.

8Hiperlipidemia

Por qué ocurre

Va de la mano de la ganancia de peso, pero no se explica solo por ella: hay efectos directos sobre la lipogénesis. El dato que lo demuestra es que la dirección del cambio lipídico no sigue exactamente al ranking de peso.

Cuánto, y con qué fármaco

Colesterol total · el mejor

−0,09

Cariprazina, mmol/l (IC −0,24 a 0,07)

Colesterol total · el peor

+0,56

Clozapina, mmol/l (IC 0,26 a 0,86)

Sin evidencia de cambio en colesterol total: iloperidona, cariprazina, sertindol, ziprasidona, lurasidona, brexpiprazol, aripiprazol, risperidona y paliperidona, haloperidol y amisulprida. Con aumento: quetiapina, olanzapina y clozapina.62

Hay fármacos que mejoran el perfil, y no es una impresión. La cariprazina baja el LDL (−0,13 mmol/l; IC 95 % −0,21 a −0,05) y es la mejor clasificada tanto en colesterol total como en LDL. La lurasidona baja la glucosa (−0,29 mmol/l; IC 95 % −0,55 a −0,03) y es la mejor en ese parámetro. El aripiprazol y el brexpiprazol suben el HDL. Y el aripiprazol fue el único antipsicótico que, en todos los parámetros, no mostró cambio o mostró mejoría frente a placebo.62

Con su límite: para el HDL la certeza fue baja o muy baja en el 100 % de las comparaciones, y todo esto sale de ensayos de unas 6 semanas.

Cambio frente a placebo en mmol/l · el mejor y el peor de cada parámetro
Colesterol totalcariprazina, el mejor−0,09
Colesterol totalclozapina, el peor+0,56
LDLcariprazina, el mejor−0,13
LDLolanzapina, el peor+0,20
Triglicéridosbrexpiprazol, el mejor−0,01
Triglicéridosclozapina, el peor+0,98
Glucosa en ayunaslurasidona, la mejor−0,29
Glucosa en ayunasclozapina, la peor+1,05

−0,4 mmol/l+1,1 mmol/l

Metaanálisis en red de 100 ECA y 25 952 pacientes, mediana de 6 semanas.62 La línea vertical es el cero: a su izquierda el fármaco mejora el parámetro frente a placebo. Solo dos de esas mejoras tienen intervalo que excluye el cero —cariprazina en LDL y lurasidona en glucosa—; las otras dos son «sin cambio», no «mejora». Los valores intermedios no se publican aquí: están en tablas suplementarias que no pudimos verificar, e interpolar entre extremos sería inventar.

El contexto que da sentido a lo anterior

  • Síndrome metabólico en enfermedad mental grave: 32,6 % (IC 95 % 30,8–34,4) en 198 estudios y 52 678 personas; RR 1,58 frente a controles poblacionales apareados, y para todos sus componentes excepto la hipertensión. Sin diferencias significativas entre esquizofrenia, bipolar y depresión mayor.74
  • Diabetes tipo 2 en esquizofrenia: 9,5 % (IC 95 % 7,0–12,8), con RR 1,82 frente a controles —y RR 2,53 en los estudios que usaron criterios diagnósticos formales—.75
  • Por fármaco, el riesgo de síndrome metabólico fue significativamente mayor con clozapina y olanzapina y significativamente menor con aripiprazol.74

9Efectos sobre el sueño REM

Por qué ocurre

El modelo clásico REM-on / REM-off —colinérgico contra monoaminérgico— está superado en su forma pura. Los autores que lo revisaron lo dicen así: «ha resultado difícil reconciliar el marco teórico de este modelo con el hecho de que las lesiones selectivas de núcleos colinérgicos o monoaminérgicos del tronco tienen efectos relativamente limitados sobre el REM». El modelo vigente es un interruptor GABAérgico entre el núcleo sublaterodorsal (REM-on) y la sustancia gris periacueductal ventrolateral (REM-off), con dos poblaciones glutamatérgicas independientes dentro del REM-on: una para los componentes del EEG y otra para la atonía.76

Esa disociación anatómica es la clave de todo lo que sigue: se puede perder la atonía sin perder el resto del REM, y es lo que hacen los serotoninérgicos.

Un hallazgo negativo que conviene publicar. Buscamos metaanálisis polisomnográficos que cuantificaran el porcentaje de supresión de REM por clase de fármaco. No existen. Los metaanálisis que hay son de fármacos individuales o de poblaciones concretas. Las cifras por clase que circulan en la enseñanza proceden de revisiones narrativas sin datos agrupados.

Lo que sí está medido sobre el REM, por fármaco
Fármaco o claseQué dice la fuente
IMAOSupresión casi total del REM tras 4 semanas, con rebote al retirar.
SertralinaNo mide % de REM: mide REM sin atonía, que pasa de 3,2 % basal a 10,4 % al día 14 y se mantiene hasta el día 56. Se correlaciona con la prolongación de la latencia REM.
TrazodonaMetaanálisis de 11 ECA (n = 466): sin efecto sobre el REM (SMD 0,22; p = 0,37) ni sobre su latencia (p = 0,88). Sí aumenta el tiempo total de sueño y el sueño profundo.
MirtazapinaMetaanálisis de 30 estudios: aumenta tiempo total, sueño profundo y eficiencia. Sin efecto significativo reportado sobre el REM.
AgomelatinaResultado negativo: «puede no modificar significativamente la latencia REM» y «puede carecer de un efecto definitivo sobre los parámetros objetivos del sueño».
AntipsicóticosMetaanálisis en esquizofrenia: menor duración y menor latencia del REM frente a controles. Pero no se hallaron anomalías de arquitectura en pacientes nunca medicados, así que no se puede separar la enfermedad del fármaco.
Sin cifras propias para tricíclicos ni para el litio.De los tricíclicos solo hay una afirmación narrativa —supresión con todos salvo trimipramina, especialmente clomipramina—. Del litio, las búsquedas no devolvieron ningún artículo sobre su efecto en el REM.

«El bupropión aumenta el REM»: la frase no se sostiene. Es de las cosas que más se repiten y las fuentes se contradicen. Dos revisiones narrativas lo afirman. Pero los dos ECA con polisomnografía que lo midieron encontraron lo contrario en latencia: el bupropión aumentó la latencia REM (p = 0,043), que es dirección supresora.77 Y una tercera revisión lo incluye directamente en la lista de fármacos con supresión de REM.

Lo que sí se sostiene es que el bupropión no comparte el perfil motor de los serotoninérgicos: no aumenta la actividad muscular en REM como ellos, y contrarresta el aumento de movimientos periódicos de las piernas inducido por ISRS —aunque no revierte su efecto sobre el tono muscular mentoniano—.78

El punto que más se malinterpreta: el RBD inducido por antidepresivos

Los antidepresivos desencadenan síntomas de trastorno de conducta del sueño REM hasta en el 6 % de los usuarios,79 con un OR agrupado de 2,36 (IC 95 % 1,98–2,82) en 26 estudios y 44 230 sujetos.80 La pregunta clínica que importa es si ese RBD «farmacológico» predice sinucleinopatía como el idiopático. La respuesta tiene dos mitades y hay que dar las dos.

Mitad uno: los marcadores prodrómicos están, y con la misma intensidad. En 100 pacientes con RBD confirmado por polisomnografía, los que tomaban antidepresivos mostraron alteración en 12 de 14 marcadores neurodegenerativos —olfato, visión de color, UPDRS, marcha, disfunción eréctil, estreñimiento, hipotensión ortostática—, y la conclusión textual es que «todas estas alteraciones fueron indistinguibles en gravedad de las de los pacientes con RBD que no tomaban antidepresivos».79

Mitad dos: el riesgo de conversión sí es menor. Riesgo de enfermedad neurodegenerativa a 5 años: 22 % con antidepresivo frente a 59 % sin él (RR 0,22; IC 95 % 0,06–0,74).79 Una cohorte independiente de 372 pacientes lo confirma: menores tasas de conversión en usuarios de antidepresivos, aunque tras ajustar solo la edad quedó como predictor independiente.81

La lectura que sostiene la evidencia: el antidepresivo probablemente adelanta la aparición clínica en una población con un espectro de riesgo subyacente. Desenmascara antes, en gente que de media está más lejos de la conversión. No sirve para tranquilizar al paciente ni para saltarse el seguimiento.

Una precisión de nomenclatura que evita errores. El REM sin atonía es requisito diagnóstico del RBD, pero puede aparecer sin ningún síntoma de actuación de sueños, como hallazgo incidental en personas neurológicamente normales, especialmente si toman antidepresivos.82 REM sin atonía no es RBD.

Rebote al suspender. Con fluoxetina, tras retirarla, «la fracción REM del periodo de sueño mostró un rebote», y la normalización siguió la semivida del fármaco —lenta, de unas dos semanas—, mientras que los índices de calidad del sueño se normalizaron en 2 a 4 días.83 El rebote sigue la cinética, no un calendario: con moléculas de semivida corta será precoz.

Conversión a enfermedad neurodegenerativa a 5 años, en RBD
Con antidepresivoRBD asociado a antidepresivo22 %
Sin antidepresivoRBD idiopático59 %

0 % de los pacientes100 %

RR 0,22 (IC 95 % 0,06–0,74).79 La lectura fácil es la equivocada. Que la barra sea más baja no significa que el RBD por antidepresivo sea benigno: los mismos pacientes conservan los marcadores prodrómicos, y los autores concluyen que el RBD que aparece con un antidepresivo puede ser una señal precoz de enfermedad subyacente. Un 22 % a cinco años no es tranquilizador.

+Los coadyuvantes, uno por uno

Estos son los que se añaden «por si acaso». Cada uno con lo que promete y lo que ha demostrado. Cuatro de los siete tienen su mejor evidencia en contra, y esa es la razón de que esta sección exista.

Ginkgo biloba

Se propone como antioxidante en discinesia tardía, cognición y síntomas negativos.

En disfunción sexual: no funciona. Dos ECA independientes, uno de ellos triple ciego, ambos negativos.2324

En discinesia tardía: un único ensayo, muy llamativo y sin replicar. ECA de 157 pacientes en un hospital de veteranos de China continental: respuesta del 51,3 % frente al 5,1 % con placebo.84 Cuatro razones para no tratarlo como establecido: es un solo centro y un solo equipo; la respuesta a placebo del 5,1 % es anómalamente baja; el tamaño del efecto supera al de la valbenazina y la deutetrabenazina, que sí están aprobadas, lo cual es implausible a priori; y el metaanálisis en red de 2024, al restringirse a tratamientos con más de un ECA, lo deja fuera: solo sobreviven valbenazina y vitamina E.85

En cognición: negativo en ese mismo ensayo, que no encontró diferencia en las pruebas cognitivas ni en la PANSS.

Veredicto. Tiene el mayor tamaño de efecto de los coadyuvantes «naturales» en discinesia tardía y una calificación Cochrane de calidad moderada, pero descansa esencialmente sobre un único ECA reanalizado varias veces. En disfunción sexual, no funciona.

Vitamina E

Se propone como antioxidante para la discinesia tardía.

La revisión Cochrane —13 ensayos, 478 participantes— separa dos preguntas que casi siempre se mezclan:

  • ¿Mejora la discinesia ya establecida? RR 0,95 (IC 95 % 0,89–1,01): sin diferencia clara.
  • ¿Evita que empeore? RR 0,23 (IC 95 % 0,07–0,76): el placebo se deteriora más.

Cita textual: «ensayos pequeños de calidad limitada sugieren que la vitamina E puede proteger frente al deterioro de la discinesia tardía. No hay evidencia de que la vitamina E mejore los síntomas de esta condición problemática y desfigurante una vez establecida».86

Veredicto. No mejora lo que ya está; puede frenar el empeoramiento, con evidencia de calidad baja. Los metaanálisis en red la sitúan como posible segunda línea con confianza «muy baja», muy por detrás de valbenazina y deutetrabenazina.85

Vitaminas del grupo B

Se propone la B6 en acatisia y en discinesia tardía; el folato como potenciación antidepresiva.

B6 en acatisia: es la sorpresa de esta página. En el metaanálisis en red de acatisia, la vitamina B6 a 600–1 200 mg/día obtuvo SMD −0,92 (IC 95 % −1,57 a −0,26) y los autores la señalan como la de mejor perfil de eficacia y tolerancia de las diez opciones comparadas.45 En el ECA original, de 20 pacientes, respondió el 80 % frente al 30 % con placebo (p = 0,037), aunque la subescala objetiva no alcanzó significación y los propios autores lo llaman «preliminar».87

Veredicto. Con 20 pacientes en el ensayo original, la B6 sale mejor parada que el propranolol en el mismo análisis. No es que la B6 sea excelente: es que la base de evidencia de toda la acatisia es diminuta.

Buspirona

Se propone en disfunción sexual por ISRS, en acatisia y como potenciación antidepresiva.

En disfunción sexual, la evidencia está partida: un análisis post hoc positivo frente a un ECA diseñado para la pregunta que resultó negativo (ver sección 2). En discinesia tardía hay un dato positivo aislado: 1 estudio, n = 42, RR 0,53 (IC 95 % 0,33–0,84), calidad baja.43

Veredicto. Se usa mucho más de lo que su evidencia sostiene. El único ensayo diseñado específicamente para probar su efecto sobre la disfunción sexual fue negativo.

Propranolol

Se propone como tratamiento de primera línea de la acatisia.

La revisión Cochrane encontró 3 ECA con 51 personas y 72 horas de duración máxima; nadie remitió completamente. Conclusión textual: «estos fármacos son experimentales para este problema».46 En el metaanálisis en red de 2024 alcanzó significación pero no se confirmó en el análisis de sensibilidad.45

Veredicto. Es el tratamiento de la acatisia que todos aprendimos y el peor sostenido de los que aparecen en el metaanálisis. La mirtazapina, el biperideno y la vitamina B6 tienen más respaldo que él.

Benzodiacepinas

Se proponen en acatisia, catatonia, síndrome neuroléptico maligno, síndrome serotoninérgico y agitación.

En acatisia, dos fuentes discrepan: Cochrane, con 2 ECA y 27 personas en total, encuentra reducción de síntomas y dice que «puede» servir;47 el metaanálisis en red de 2024 no encuentra efecto del clonazepam.45 En discinesia tardía, negativo: RR 1,12 (IC 95 % 0,6–2,09).43 En síndrome neuroléptico maligno y en síndrome serotoninérgico, recomendación de consenso sin ningún estudio comparativo.

Veredicto. Muy usadas, poco probadas. Su papel mejor sostenido no está en ninguna de estas indicaciones, sino en la catatonia — y aun ahí la guía de consenso admite que la evidencia formal es pobre.

Metformina

Se propone para la ganancia de peso por antipsicóticos, para la hiperprolactinemia y, más recientemente, como fármaco con efecto propio en el ánimo.

Es el único de esta lista cuya evidencia principal es positiva y replicada. Siete metaanálisis independientes coinciden en −2,9 a −4,0 kg, y es una de las dos únicas intervenciones que logra un cambio clínicamente significativo del peso (ver sección 7). En hiperprolactinemia aparece en el metaanálisis en red como estrategia con efecto beneficioso, por detrás del aripiprazol a dosis baja.7

Veredicto. Para el peso, la mejor opción con más ensayos detrás, a 750 mg y con paciencia —45 semanas para la mitad del efecto—. Para el ánimo, tres fuentes que apuntan en la misma dirección con diseños que no permiten afirmarlo todavía.

Si te llevas cinco cosas
  • La hipomotilidad por clozapina mata de 5 a 7 veces más que la agranulocitosis, y el riesgo crece con los años, no al principio.
  • El propranolol para la acatisia es lo peor sostenido de su propio metaanálisis; la mirtazapina, el biperideno y la vitamina B6 tienen más respaldo.
  • La vitamina E no mejora la discinesia tardía establecida; a lo sumo frena su empeoramiento. Son dos afirmaciones distintas.
  • El ginkgo biloba no funciona en disfunción sexual, y su ensayo llamativo en discinesia tardía no está replicado.
  • Del síndrome neuroléptico maligno, lo único con respaldo fuerte es suspender el antipsicótico: no hacerlo multiplica por 4,4 el riesgo de muerte.

§De dónde sale cada cifra

Toda cifra de esta página lleva su fuente, y cada fuente se verificó en PubMed antes de citarla. Lo que no pudimos verificar se dice que falta: en esta página hay 23 huecos declarados a propósito.

Un aviso sobre el conjunto: la mayoría de estas cifras vienen de metaanálisis cuyos autores califican su propia certeza de baja o muy baja. Eso no las invalida —son lo mejor que hay— pero sí obliga a usarlas como orientación de magnitud, no como constantes.

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